sábado, 30 de abril de 2011

CHAMPAÑA Y PASTEL PARA CELEBRAR...

650 invitados, de mil 900, fueron convidados para brindar por los novios.

LONDRES.— La reina Isabel II de Inglaterra abrió las puertas del Palacio de Buckingham para que 650 de los mil 900 invitados a la boda de su nieto, el príncipe William, y Catherine, la nueva duquesa de Cambridge, celebraran el evento con champaña y pastel.
 

(Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/estilos/68208.html y selección de Patric)

Acompañados de la música de la arpista oficial del príncipe Carlos, Claire Jones, los invitados comentaron las incidencias de la ceremonia a la que habían asistido minutos antes en la Abadía de Westminster y disfrutaron de la comida preparada por 21 chefs.

Circularon 10 mil canapés por gentileza de la reina, lo que quiere decir que los presentes disfrutaron de 15 bocados por cabeza, suponiendo que todos comieron lo que les correspondía.

La oferta fue difícil de resistir con atractivos canapés de rosa de salmón ahumado escocés sobre blini de betabel, rollo de queso de cabra con nueces caramelizadas o ensalada de cangrejo de Cornualles con huevos de codorniz sobre blini de limón.

El chef real, Mark Flanagan, también preparó terrinas de pato con chutney (una conserva agridulce de frutas o verduras), tartaleta de berros y espárragos, chipolatas a la miel, pastel de abadejo (pescado típico de Escocia), briznas de espárragos pochados y pudding Yorkshire con carne asada de ternera.
La nouvelle cuisine más vanguardista también tuvo su espacio con un canapé crujiente con forma de burbuja.

La comida se acompañó con algunas botellas de champaña Pol Roger NV Brut Reserve y otras bebidas.
Para placer de los más golosos, al final hubo postres dulces también en forma de canapés: tartaleta de ruibarbo caramelizada, praliné de fruta de la pasión y trufa con chocolate negro y nata.

Además, hubo paté de naranja roja, bizcochitos de frambuesa y praliné de chocolate con leche y nueces.
A quienes todavía les quedó apetito tras el buffet se les sirvió porciones de la tarta nupcial y un pastel especial de chocolate y galletas, una receta que tiene una larga tradición en la familia real británica que pidió de manera especial el príncipe William.

La tarta nupcial, de ocho pisos, fue encargada a la repostera Fiona Cairns que diseñó un pastel de fruta decorado con nata y azúcar glass con motivos florales oriundos del Reino Unido.

La Casa Real británica informó que una vez que la recepción terminó, Isabel II y su marido, el duque de Edimburgo, abandonaron palacio para pasar el fin de semana fuera de Londres por lo que no acudieron al festejo nocturno del que fuera anfitrión su hijo, el príncipe Carlos. También se perdió del discurso de Michael Middleton, el padre de la novia, en una intervención privada, pero cuyo contenido es previsible que se filtre a la prensa a través de alguna de las 350 personas invitadas.

Hubo una zona de “chill out” en el salón del trono y el príncipe Harry, hermano de Guillermo y padrino, que contrató a los DJ que amenizaron el evento, encargó un “desayuno del superviviente” consistente en bocadillos de tocino para los invitados que consiguieron sobrevivir a la noche de fiesta. (EFE)
 

No hay comentarios: