jueves, 4 de octubre de 2012

El Príncipe anima a las empresas españolas a instalarse en Panamá





Por Natalia Junquera
Las cifras son sin duda impresionantes”, declaró el Príncipe en su discurso para inaugurar hoy el II Encuentro ICEX de empresas españolas en Panamá. El país creció el año pasado un 10,6% y tiene la necesidad y la capacidad, al contrario que España, de construir y contratar grandes infraestructuras y obras públicas. Más de 250 empresas españolas, entre ellas, Sacyr, FCC, BBVA, Telefónica, Gas Natural, Cepsa,o Indra se han establecido en Panamá con un total de contratos públicos por valor de 5.000 millones de dólares. Otras lo están pensando y han acudido hoy al encuentro del ICEX para conocer mejor sus posibilidades. “Es una de las economías más abiertas del continente”, les animó el Príncipe.
El viaje oficial de los Príncipes, que hoy están en Panamá y mañana viajarán a Ecuador, tiene como primer objetivo vender la marca España y abrir mercado para los empresarios españoles fuera de casa. “Es cierto que la coyuntura económica de España es muy difícil y compleja, y que la cambiante situación de los mercados financieros y las incertidumbres generadas en torno a la zona euro no han ayudado a mejorar la situación ni acercar en el tiempo la recuperación. Pero nuestras empresas y nuestros profesionales nos muestran diariamente su capacidad creando empleo, optando por la internacionalización de sus negocios y compitiendo con éxito en mercados competitivos y exigentes como el panameño”, ha asegurado don Felipe. “La Corona y el conjunto de españoles nos sentimos orgullosos de la gran labor que estáis realizando en muchas partes del mundo. Contáis con todo nuestro apoyo”.
Panamá, país al que el Gobierno español ha dado más de 26 millones de euros de ayuda al desarrollo entre 2007 y 2011, es el país con mayor tasa de crecimiento anual de toda Iberoamérica y disfruta prácticamente de pleno empleo. “Hay que ser generosos para que sean generosos”, mantiene un alto cargo del Gobierno, convencido de que ahora Panamá puede devolver favores a España y ofrecer a los universitarios las oportunidades que tanto se le resisten en su propio país. “Animo a las empresas españolas a que sepan aprovechar esta oportunidad que ofrece el hermano pueblo de Panamá”, declaró el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia. “Y a las autoridades panameñas a que sigan confiando en nuestras empresas. Son las más fiables. La marca España en Panamá no puede estar en mejores manos”, añadió ante ocho ministros panameños, entre ellos, el de obras públicas.
Los Príncipes visitarán mañana las obras de ampliación del canal de Panamá, encargadas a un consorcio encabezado por la española Sacyr. En concreto, se está construyendo un tercer juego de esclusas por 3.200 millones de dólares. Tendrán cámaras más grandes, de 427 metros de largo por 55 de ancho y 18,3 de profundidad, lo que permitirá circular a barcos con el triple de capacidad de carga que ahora. Cerca de 7.700 personas trabajan en las obras, aunque solo 90 de ellas son españolas porque el contrato requiere que el 90% de la plantilla sea local. FCC participa también en las obras de construcción de la será la primera línea de metro de Centroamérica y en la que participa la española FCC.
El viaje de los Príncipes, que mañana serán recibidos en Ecuador por el presidente Correa, tiene también como objetivo atar los últimos cabos de cara a la próxima cumbre iberoamericana, que se celebra en Cádiz el 16 y el 17 de noviembre. Más de 18.000 kilómetros que se suman a los 22.000 que hizo el Rey el pasado junio, de viaje a Chile y Brasil, para asegurarse la presencia de la presidenta Dilma Roussef a la cumbre, o los 8.800 que hará la Reina a mediados de mes a Bolivia. La Corona y el Gobierno se han volcado este año en viajes y atenciones a Latinoamérica tras el fiasco de la cumbre del año pasado en Paraguay, a la que faltaron la mitad de los invitados.
El secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia, que acompaña a los Príncipes, da por hecho el éxito de la cumbre iberoamericana, o lo que es lo mismo, la asistencia de los grandes mandatarios. En esta ocasión, parece que los únicos que no acudirán son el cubano Raúl Castro – siempre ausente en este tipo de citas-, el venezolano Hugo Chávez, inmerso en la campaña electoral, y el paraguayo Federico Franco, cuya ausencia es casi un alivio, pues de haber estado habría provocado un posible boicot de sus vecinos , que consideran ilegítima la destitución de su antecesor, Fernando Lugo. La presidenta argentina, Cristina Fernández, había confirmado su asistencia, aunque podría caerse en el último momento dadas las tensas relaciones con España desde la expropiación de las acciones de Repsol YPF.



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